lunes, 17 de diciembre de 2012

El Lebrijano,donde las rumbas se encuentran.

 
 

Por la palma de su mano corre la sangre de una de las más grandes dinastías faraónicas de Utrera,la de la familia Perrate.Ahijado de la Niña de los Peines y,por méritos propios,uno de los mejores cantaores de los últimos 50 años.Junto a Camarón y Morente formaría el mágico tridente de los grandes renovadores del cante flamenco en las últimas décadas.Una renovación que nace desde la más añeja pureza,la que estos tres monstruos han mamado y conservado.Una renovación que parte desde el respeto y el conocimiento y que con el irrepetible talento que estos genios han sabido imprimir,ha abierto nuevas fronteras creativas y por extensión,ha conseguido atrapar a un público cada vez más amplio,de diversa procedencia y de gustos heterogéneos.Alquimista infatigable,a Juan Peña el flamenco canónico se le queda chico y siente la necesidad vital de crear pócimas musicales con ingredientes que nos pueden parecer exóticos,pero nos resultan tan cercanos y están tan bien condimentados que la simbiosis es perfecta y su efecto,sugestivo,revitalizante,roza muchas veces lo milagroso.




No es hasta los 17 años cuando este gitano atípico,rubio y de ojos azules,decide cambiar su primera vocación como guitarrista por la de cantaor.Ya en 1963,en su debut discográfico con 22 años,elegirá como carta de presentación una versión trepidante por rumbas de Los ejes de mi carreta,el himno generacional de Atahualpa Yupanqui que en la voz de El Lebrijano se convierte en una declaración de principios y anuncia lo que sería el leit motiv de toda su trayectoria artística.

¨Es demasiado aburrido seguir y seguir la huella,
andar y andar los caminos sin nada que me entretenga.¨







En 1976 sale a la calle Persecución,disco conceptual que une poesía con cantes y música flamenca para narrar la historia del pueblo gitano en la península desde su llegada en el siglo XV hasta su mal llamada normalización y asimilación a finales del siglo XVIII con la Pragmática de Carlos III.En referencia a ésta,el poeta Félix Grande,autor de las letras y a las que él mismo pondría voz en los fragmentos recitados,manifiesta que éste es el último eslabón de la cadena que pretendía la aniquilación y desintegración de una cultura,historia que ha tenido episodios ciertamente vergonzosos.
 

 



"Hasta el Despotismo Ilustrado, y aún en la primera etapa de esa época, las sucesivas monarquías emitieron leyes encaminadas a borrar la otredad del gitano, disponiendo en ocasiones la puesta en marcha de castigos a los que debemos llamar sanguinarios. Pero la ilustración despótica, en vista de que los procedimientos tajantes no habían dado el resultado deseado, cambiará la táctica y atacará más globalmente y con mayor astucia: ahora ya no se les perseguirá, siempre y cuando ellos renuncien hasta al derecho a sentirse gitanos. Les lanza el señuelo de la integración, pero no omite la amenaza. Carlos III les ofrece su bendición, como a cualesquiera otros ciudadanos de la España ilustrada, pero dispone que los nómadas que no se dejen reducir "sean marcados en la espalda con un hierro ardiente que llevare las armas de Castilla"

Félix Grande


El disco es una verdadera joya,precioso y conmovedor,tanto por la ejecución magistral y emotiva de Juan como por la calidad de los textos y la elección de los palos.Bulerías,seguiriyas,romances,tonás,tarantas,tangos,tientos y dos cantes de propia creación: caravanas y galeras,cantes éstos que han caído casi en desuso,pero que no dejan de ser una muestra del talento creador de Juan.Mi condena,sería una de estas galeras:




                                                         El Lebrijano-Persecución-Mi condena
 

 
 



No sería ésta la única ni última vez en que la poesía y el flamenco se dan la mano en la obra del Lebrijano en clave de denuncia social.En 1988 y con letras de José Manuel Caballero Bonald se edita un single dedicado a la infausta memoria del ¨augusto¨ dictador,general Pinochet,uno de tantos...Vuelve a recurrir a la rumba,en esta ocasión para manifestar su rechazo por tan nefanda figura con la Carta de un andaluz al general.
 


                                                  El Lebrijano-Carta de un andaluz al general





Tres años antes,en 1985,se había editado Encuentros,grabado con la participación de la Orquesta Andalusí de Tánger y que marcaría profundamente el horizonte artístico de Juan redescubriendo dos universos paralelos y perfectamente complementarios a la vez: la música andalusí y el flamenco,no en vano comparten muchas raíces comunes.Una rumbita que trastorna los sentidos,El anillo(Jibulli) en un vídeo de fábula con Paco Cepero dándole al ventilador.


                                                                   El Lebrijano-El anillo


 
 
 
 

En Granada,crisol del mestizaje cultural,centraliza a menudo El Lebrijano toda esa algarabía vital y musical que le ha caracterizado y a Granada dedica varias de sus más bellas creaciones como Granate en Puertas Abiertas(2005),con la colaboración del violinista marroquí Faiçal Kourrich,o esta rumba con letras del folklore popular nazarí,A la entrada de Granada.


                                                  El Lebrijano-A la entrada de Granada




 
 
 
 
 

En los últimos años algunos problemas de salud le han dado algún sustillo pero a los 71 años sigue en plena forma y con incontables proyectos pendientes,cosa que nos alegra y emociona a partes iguales.Los artistas como El Lebrijano no deberían dejar de cantar nunca.
 
 
 
 

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